lunes, 31 de agosto de 2015


Origen político del movimiento afroperuano
Carlos Velarde Reyes

Qué es y cómo se entiende el movimiento afroperuano. La existencia del movimiento afroperuano en si es un tema polémico ligado al tema de la existencia misma de un pueblo afroperuano. No es un problema simple ni intrascendente ya que la naturaleza de existencia en identidad de la población afroperuana determina la situación frente al Estado, por tanto su dinámica política.
Las ciencias sociales nos presentan los movimientos sociales como previos a los políticos[1], es decir surgen de las necesidades sociales de la población, en especial por temas de propiedad y trabajo, que se generan en confrontación, las que al organizarse con sus liderazgos generan los movimientos políticos y los mismos partidos políticos (en cierta manera).
Si se tratara de un pueblo constituido, de un solo pueblo, construido por la tradición y con una estructura política el centro de atención estará en la participación política en el Estado de este pueblo, de la forma como las estructuras políticas del pueblo se incluyen en la estructura política de la nación. Respeto de sus estructuras organizativo políticas, de su sistema de derecho interno, de la propiedad y el usufructo de su territorio.
No  es esto lo que encontramos ya sea por la dispersión misma de la población afroperuana, por las diversas expresiones culturales desarrolladas en sus comunidades, por el diverso origen que tuvo su ingreso en modalidades, tiempos y condiciones. La población afroperuana que es parte de la diversidad cultural de la nación peruana es también diversa, en forma sui generis, en su interior.
Con esto no se niega la existencia en sí del pueblo afroperuano, lo que se necesita es identificar los elementos constitutivos que lo determinan, y que son un paso para entender la esencia de lo que constituye el movimiento afroperuano. Es decir es necesario identificar esas necesidades sociales que genera al movimiento.

1.      Las relaciones de Poder
En un trabajo previo, hemos apuntado que la relación sociedad con los afrodescendientes peruanos está marcada desde su origen por tres características:
·         Invisibilidad y exclusión,
·         Explotación y reducción a trabajos serviles y
·         Conculcación de sus libertades o derechos.[2]
Estas tres características aparecen como constante a lo largo del tiempo de presencia afrodescendiente en el país. Es probable que desde la orilla académica se acepte, a veces a regañadientes, las dos primeras, pero la tercera es una conclusión formal de las dos primeras, es la que ocasiona la justificación de la discriminación, la permanente situación de pobreza de la mayoría de la población, el hecho de tener una población carcelaria afrodescendiente mayor al promedio.
Esta relación no niega la existencia y desarrollo de otras manifestaciones culturales que se incorporen a la identidad. Estas manifestaciones culturales se dan en un proceso de rechazo de la misma cultura, en una situación de negación de la misma, lo que ha hecho que se impida que se den de manera homogénea. Es muy diferente la tradición cultural de las comunidades afroperuanas de Piura o Chiclayo que de las de Ica, y ambas difieren de las de Tacna. Pero este contexto han hecho de estas manifestaciones una expresión contestataria que encara al sistema. Por ello la expresión del arte afroperuano encierra la respuesta contestataria a los tres componentes básicos de invisibilidad, explotación y conculcación de derechos.  Es la conquista de la libertad y la ciudadanía desde una expresión cultural que puede ser vista a veces como una simple danza pero representa mucho más, representa la reivindicación de un pueblo haciendo justamente lo contrario a lo que se le destina: se manifiesta visiblemente, se expresa en libertad y lo hace como ciudadano con plenos derechos.  En un trabajo previo decíamos “El espacio de libertad está en la alegría del grupo, en la felicidad de poder ser plenamente personas en la ejecución de la danza. Es una alegría interna… pero que en lo esencial es la alegría de que ese grupo que se encuentra… asumen que tienen una historia, que viven un presente y que pueden alcanzar un futuro mejor, que su esperanza de libertad plena es válida”[3]
La relación con el poder, es esencialmente de negación, pues la definición misma de la existencia es la de la negación de ese poder. No hay real presencia de esta identidad, porque es justamente su sentido la negación de la misma.
Para que sea considerado pueblo, o comunidad, se le exige tener una estructura organizativa política, es decir organizaciones representativas de acuerdo a sus usos y costumbres. Pero es precisamente la imposibilidad de poder llegar a establecer esas organizaciones representativas lo que genera la definición histórica. Por ello en la definición del Indepa (Instituto Nacional de Pueblos Amazónicos Andinos y Afroperuanos) la definición de pueblo afroperuano es “se entiende así a los peruanos descendientes de africanos cuya identidad ha formado una cultura propia en el Perú y que se declaran como tales”[4] Es decir mientras que los pueblos andinos y amazónicos tienen organización propia, el pueblo afroperuano es único y se les identifica por la cultura propia y el declararse como tales.
2.      Acción política de los afroperuanos
El principal cambio político dado en el Perú luego de la conquista es la independencia proclamada en 1821 pero luchada desde antes y hasta la batalla de Ayacucho. En la proclamación de la Independencia se decreta la libertad de vientres aunque el objetivo fue la manumisión. Este objetivo de abolición de la esclavitud es parte del programa de la campaña. La historiografía tradicional explica este contenido como producto de la influencia ideológica de la independencia de los Estados Unidos y de las revoluciones burguesas (en especial la revolución francesa y la proclamación de los derechos del hombre). Esta posición no visibiliza de hecho la presión que ejercía la misma población víctima de la esclavitud.De hecho se suele ver el protagonismo en la historia personalizado en ciertos “tipos heroicos”[5] que no solo ocultan el protagonismo de la sociedad en general sino de otros protagonistas a quienes se les atribuye un rol menor o se les ignora. Esta ignorancia no es simplemente por una necesidad de presentar los acontecimientos de manera sintética sino que encierran una intención al resaltar ciertos aspectos contra otros, minimizando de esta manera lo que consciente o inconscientemente se quiere minimizar. Es decir, la poca presencia en la historia oficial de las insurrecciones y luchas de las comunidades indígenas contra el poder de la colonia no es casual, pese a que muchos trabajos académicos en la historia y las ciencias sociales las han tratado, para la población la independencia llega como producto de la campaña libertadora del sur con don José de San Martín, complementada con la del Norte con Simón Bolívar[6]. La acción de los afrodescendientes, esclavos o no, no ha sido registrada mayormente en las fuentes oficiales y no oficiales, no es producto de interés mayor de investigadores, ahora justificados por la ausencia de fuentes, pero la ausencia de fuentes es también responsabilidad de los registradores de la historia, en conjunto, que de alguna manera la han mantenido oculta.
No pretendemos cuestionar el papel de los académicos que seguirán bregando en la documentación por reconstruir esta acción de la población, especialmente de la esclavizada. La presencia de movimientos como el cimarronaje es tomado en cuenta en la mayoría de trabajos, lo que no aparece es la trascendencia que esas y otras acciones de los afrodescendientes realizaran con respecto a la independencia.
Y es que hay una intencionalidad real al leer o dejar de leer algo, al presentar o dejar de presentar algo, al afirmar algo sobre lo que sucedió. La incorporación de la abolición de la esclavitud tiene más razón precedente en las luchas directas o indirectas de los mismos esclavos, como la abolición del tributo en las acciones de los mismos indígenas, que en las ideas liberales burguesas que muy bien se acomodaron al uso y explotación de los indígenas y esclavos hasta mucho después de la independencia. Aunque se negara por ausencia de registro histórico las acciones de insurrección  de esclavos de forma directa y con los palenques y el cimarronaje, las propuestas o plan de cambios que presenta la campaña independentista incluye la abolición de la esclavitud, que al lado de las otras propuestas es como una propaganda política para alcanzar la integración de un sector de población a la que se le ofrece un beneficio esperado.
El solo hecho de ser sujeto de interés de los propagandistas de la campaña demuestra que era una población importante en lo numérico (esto es evidente), trascendente en lo social (el papel de los esclavos en la economía nada más era fundamental) y, con una capacidad insurreccional. Esto último es fundamental para desentrañar el perfil organizacional de los afrodescendientes en la colonia. Si no hubiesen tenido esa capacidad insurreccional, no hubiese sido necesaria la incorporación de la abolición de la esclavitud en la propuesta de plan de independencia. El que sean un buen número no era importante si no eran parte del enemigo, y de hecho en condición de esclavos poco podían aportar a un ejército al que había que capacitarlo para el manejo de armas y caballería. Tampoco era cuestión de lanzar un mensaje que llegase boca a boca a cada uno de los esclavos. No tenían los recursos comunicacionales masivos de hoy en día, y precisamente los esclavos vivían en la hacienda del enemigo. Ni siquiera por mensajes escritos, que además de las dificultades para alcanzarlos, también habría dificultades para leerlos dado que los patrones no brindaban alfabetización a sus esclavos[7].
Tenía que existir un mecanismo de comunicación entre los afrodescendientes, esclavos o no, que permitía compartir informaciones. Ese mecanismo de comunicación es producto de una organización, probablemente iniciada por pequeños grupos, tal vez los que organizaron los primeros palenques, pero que era una vía para que la información, que les interesaba, se transmitiera en ese grupo. Y es interesante destacar que dada la composición poblacional afrodescendiente, los llamados privilegiados de la ciudad, los organizados en las cofradías, usasen esas estructuras para brindar la información, generando una identidad étnica en torno a la lucha por derechos, es decir eran en conjunto un movimiento.
Las cofradías de negros creadas con el objetivo de evangelizar a esta población[8]. Ocupados en rezos, cantos y procesiones, formados por un catecismo que aprendían de memoria, también iban adquiriendo el conocimiento de la lectura, y la capacidad de comunicar. Es evidente que las cofradías hacían algo más que rezar, que la organización cofrade intercambiaría opinión sobre la situación de los familiares, de los hermanos que padecían las consecuencias de las cadenas de la esclavitud[9]. El evangelio propuesto como instrumento de pasividad es en manos del oprimido un instrumento de liberación, y eso es lo que pasa con las cofradías. Manteniendo el espíritu de la cofradía van agrupando también los intereses liberadores, la actitud subversiva.
Por ello esa capacidad y estrategia comunicacional que funcionaba entre los afroperuanos era la señal de una institucionalidad, de un real movimiento que trabajaba con el interés de alcanzar la libertad. La lucha por la libertad, asimismo, no es inmediata a la condición de esclavo. Requiere una reflexión, un segundo momento en el que el esclavo descubre que su condición es naturalmente injusta, asume una racionalidad de hombre libre al que se le impide serlo, por tanto asume la conciencia de poder reclamar ese derecho que le corresponde.
La ideología de la libertad, la presencia de las cadenas como símbolo de la opresión, fueron construidas con la experiencia misma de la esclavitud. Ideológicamente  no es tanto la ideología de las revoluciones burguesas las que le dan contenido a la ideología libertadora, si le dan el objetivo real, que no es parte del tema, pero el contenido ideológico, el símbolo es tomado de la experiencia de la esclavitud. No había reivindicación más justa que la de personas a quienes se les negaba el derecho a ser personas sin condición previa.
Si bien numerosos autores condenaron la esclavitud, sin la demanda real de los esclavos no hubiera tenido ese impacto como contenido ideológico.
También es de destacar que el controversial himno nacional del Perú fuese compuesto por un afrodescendiente: José Bernardo Alcedo Retuerto, y que la estrofa que más se cante sea precisamente procedente de las letras que cantaran los esclavos. Por supuesto que cuando se determinó la letra determina, Alcedo Retuerto aprobó esta letra probablemente creada o inspirada por la lucha de los esclavos por la liberación.
Y si la canción que más sonara en la época estuviera inspirada en la liberación de la esclavitud es producto de una presencia real y organizada de una comunidad que exigía el cambio. El movimiento afroperuano es forjador ideológico del espíritu liberador del país, le da contenido, le otorga justificación ética. En la trastienda de la historia fue formando el espíritu transformador que lo expresó en arte, en culinaria, en expresiones lingüísticas. El movimiento afroperuano es tan importante que sin él no habría Perú. No hay sustento ideológico, no hay reconstrucción del espíritu criollo, no hay nueva forma de ver a un país diverso.
Pero a pesar de ello, el poder económico presionó para que la real utopía propuesta no se realizara. Primero Don José de San Martín reduce la eliminación de la esclavitud a la “libertad de vientres”. Fue demasiado grande la influencia e interés económico que revirtió la iniciativa original, y los esclavos tuvieron que esperar la manumisión hasta 1854, son 33 años sin una respuesta contundente.
Sin embargo este acontecimiento da origen a otro testimonio de la capacidad organizativa de los afroperuanos. El decreto de manumisión fue celebrado en todo el Perú por la población afrodescendiente, con eventos públicos en los que los mismos aportaron económicamente. Esta respuesta al mismo tiempo que comprueba la expectativa que tenía la población, es decir que era parte de sus aspiraciones reivindicacionales, demuestra la receptividad comunicacional que implican tener una organización y unas demandas que los unen.
La organización afroperuana no es de los moldes clásicos organizativos, ni políticos. Hay que tomar en cuenta que parten de una situación en la que su propuesta es subversiva. No hay mayor información de pensadores de la colonia cuya propuesta incluyera la libertad para los esclavos. Si bien la esclavitud como modelo de apropiación del trabajo humano es el nivel más degradante al apropiarse de la propia persona, al excluir la libertad no solo del trabajador sino de toda su prole, va en contra de toda concepción ética de manera que solo podría estar justificada por una negación de la calidad humana del trabajador o sea de una animalización, y por tanto no hay una manera de realizar una propuesta ética que acepte la esclavitud en sí, el programa mismo de la liberación no necesitaba tenerlo ni como fuente de inspiración ni como contenido programático. Tiene que haber existido una presión muy fuerte por esa libertad para los esclavos, surgida de la misma actitud de los sujetos de explotación[10].
Pero como dijimos, no es un reclamo que se hace desde la exclusividad de la experiencia del esclavo, es una incorporación de lucha solidaria en la cual los no esclavos, las cocineras, amas, los mayordomos, etc. que trabajaban en mejores condiciones, gozando inclusive de los beneficios de generosidad del amo, sin embargo asumen como suya la situación de los que no son favorecidos sino que por el contrario sufren la condena de la esclavitud[11]. Esta solidaridad de origen es aglutinadora del grupo que asume un carácter étnico, que constituye el movimiento ya existente, sin organización aparente pero con gran capacidad de coordinación y transmisión de información.
Este movimiento no desaparece con la manumisión de 1854. El acontecimiento del decreto de Huancayo[12] que como dice el antropólogo Humberto Rodríguez Pastor no fue una manumisión sino una compra, por parte del Estado, benefició a los propietarios de esclavos[13]. Aunque la historiografía no lo destaque, las acciones previas, reconocidas como bandolerismo, o las posteriores (compras de su propia libertad), e inclusive las mismas celebraciones y fiestas por la manumisión fueron obra de un movimiento afrodescendiente de organización sui generis.
Humberto Rodríguez Pastor nos muestra en síntesis cómo fue el comportamiento real de los afrodescendientes post manumisión:
·         “Algunos abandonaron las haciendas; se les veía por los caminos sin destino preciso
·         Otros se replegaron dentro de las haciendas; se refugiaron en los bosquecillos de guarangos y en otros lugares de difícil acceso..
·         Por las necesidades inmediatas en la producción agrícola, los hacendados tuvieron que aceptar las exigencias de pago que hacían los manumitidos.
·         Grupos de negras y negros ya libres exigieron a los patrones que les entregaran a sus hijos, a quienes tenían retenidos como <>
·         En su cumpleaños, los libertos dieron muestras públicas de agradecimiento a Ramón Castilla y a Manuel Toribio Ureta (ministro de gobierno provisorio). Hasta se escribieron décimas como muestra de gratitud”[14]
Los afroperuanos asumen como suyo el decreto de la manumisión, por ello su comportamiento, que puede parecer variado, encierra una actitud por la cual reivindican como suyo el derecho. Abandonar las haciendas es una actitud de rechazo directo a la situación anterior, mayor fuerza en los que se refugian dentro de ellas asumiendo el uso de la propiedad de los que los esclavizaron, además establecer una estrategia de supervivencia que ya la habrían tenido prevista[15]. Algunos asumieron que merecían un salario y negociaron su salario, es decir tenían conciencia de su derecho, lo misma conciencia que hace que exigen la entrega de sus hijos: reclamo de la dignidad, derecho y conocimiento del alcance de sus derechos. Por último es importante que diversos eventos públicos mostraran la alegría por el logro alcanzado. Eventos que implican la organización y una identidad que se manifiesta en torno a una exigencia. Es decir hay un movimiento afroperuano también posterior a la manumisión, no se perdieron esos vínculos comunicacionales en la nueva etapa.
La sociedad política peruana incorpora a los afroperuanos comenzando por este rompimiento con la estructura de la esclavitud. Las relaciones económico sociales devienen en nuevos modelos de acumulación en el campo y la ciudad. La mayoría de afrodescendientes de la capital irán dejando las relaciones de servidumbre directa, para incorporarse a la estructura social del trabajo asalariado. Es decir, hay una reconstitución de la familia que se vincula formalmente al tronco común femenino[16]. La formalidad de la familia nuclear tradicional occidental y cristiana es asumida, por tanto el hombre pasa a ser el sostén económico familiar y tiene la responsabilidad de la estrategia de sostenimiento económico aunque la mujer seguirá siendo el vínculo de unidad y punto referencial de autoridad moral. Los hombres se integrarán al trabajo obrero, o al agrícola como peón o en los mejores casos como parcelero. Es en esta relación de dependencia que se integran al Perú, conjuntamente con indígenas de costa, de sierra, migrantes pobres de otros países. Se integran desde el denominador común que es la pobreza y la necesidad de trabajar para conseguir el salario. Algunas actividades son preferidas, como la de construcción civil, probablemente por cierta experiencia acumulada, pero en general diríamos ingresan a la fábrica como un proletario más. Por lo menos esto es lo que se asume cuando también ingresan las ideas sociales en el país. Por ello el tema de los análisis pasa más por la estructura de clases que por la composición étnica del país[17].  Pero de diversos modos se mantiene una estructura organizacional de los afrodescendientes peruanos (el movimiento político) unidos por la necesidad de reivindicar visibilidad, vida digna y ciudadanía plena. Las relaciones de comunicación que funcionaran en la colonia se mantienen, es decir el tronco familiar y las actividades de encuentro formal o informal en las relaciones festivas y religiosas.
Algunos acontecimientos políticos fueron ocasionados por esta fuerza de movimiento, podríamos inferir en las luchas de construcción civil y otros gremios. Pero un testimonio importante es la sublevación de campesinos negros en Chincha (1879) ocurrida en plena guerra con Chile y que demuestra que la unión étnica y solidaridad humana es más fuerte que los nacionalismos creados. En resumen, podríamos decir que la población negra de Chincha tuvo en sus manos propiedades de la tierra, heredadas de las haciendas eclesiásticas como San José, pero que les fueron arrebatadas ya sea por saqueos o robos directos, engaños, o porque por temor a los bandoleros los campesinos se los entregaban en custodia a los patrones para que estén seguros, y éstos se los apropiaron[18].  Por ello cuando llega el ejército chileno los hacendados creen que “sus negros” serían su apoyo, pero no fue así: “Alrededor de trescientos sublevados asaltaron el 23 de diciembre las tres haciendas más grandes del valle: San José, Hoja Redonda y Larán. Los rebeldes las atacaron teniendo cuidado de no participar en la hacienda que era su centro de trabajo; así, por ejemplo, los de Larán irían a San José y Hoja Redonda, los de éstas a su vez observarían la misma regla”[19]. Es decir fue una actividad con conciencia y organizada, en la cual atacaban, al mismo tiempo que se cuidaban de perder su trabajo. La estrategia era que cada hacendado viera que eran de las otras haciendas los que atacaban.
El devenir de este acontecimiento termina con una fuerte represión a la población negra, pero lo importante es constatar que la organización de la población negra existía como tal, que el movimiento existía, independientemente del mismo país, es decir que tienen un claro contenido étnico.
3.      Las perspectivas políticas del movimiento afroperuano.
No tomamos en cuenta la evolución del presente del movimiento afroperuano, que si bien continúa sufriendo, como movimiento lo mismo que como población, la invisibilidad, la reducción de espacios y la limitación en cuanto al acceso pleno al ejerccio de la ciudadanía, ésta implica un análisis más profundo que lo planificamos hacer en el Centro de Desarrollo Étnico a partir de un intercambio más amplio de visiones, primordialmente surgidas de la misma experiencia de existencia del movimiento.
El movimiento político afroperuano se ve desde las dos perspectivas, desde fuera, asumiendo una probable racionalidad académica que no se compromete en su devenir, y desde dentro, es decir asumiendo la realidad de sus reivindicaciones. Partiendo que no se puede ser neutral en ningún análisis, sólo podemos verlo desde la confrontación con esos tres factores que acompañan la presencia afrodescendiente en el Perú. Y sólo puede ser válido como medio para eliminar esos factores, es decir como forma de contribuir para la visibilidad de la cultura, la eliminación del racismo exclusión y discriminación que ocasionan la condena de la mayoría a los trabajos en peores condiciones e ingresos, y al ejercicio pleno de ciudadanía.
La pregunta por la existencia del movimiento afroperuano está respondida desde la perspectiva del accionar organizado de los afroperuanos, la pregunta de ahora es cómo se manifiesta contemporáneamente este movimiento. A veces se suele decir que en sus organizaciones, pero esto es una reducción de la realidad. El movimiento afroperuano está todavía en ese sistema de relaciones que mantienen la identidad de familia, en la forma de conservar el respeto al tronco familiar materno, y en sus convocatorias que pueden parecer simplemente eventos de diversión cultural, pero que son momentos de expresión de sus anhelos y de sus aspiraciones.
Cedet.
Agosto, 2015.






[1]“The main criterion of a social movement, then, is that it aims to bring about fundamental changes in the social order, especially in the basic institutions of property and labor relationships” :Rudolf Heberle, “Social Movements: An Introduction to Political Sociology” Appleton Century Crofts, New York 1951,  p6.Cfr.FancescoAlberoniI, Movimiento e institución. Teoría General,Madrid, Editora Nacional, 1984 (Colección Cultura y Sociedad). Ferdinand Tönnies, “Comunitat i associació”, Barcelona, Edicions 62, 1984 (Colección Clissics del Pensament Modern)
[2]http://cvelrey.blogspot.com/2014/07/africanos-negros-en-el-peru-los-catorce.html
[3] En “El Juicio Social”, Carlos Velarde Reyes, “Presencia y Persistencia,  Paradigmas culturales de los afrodescendientes”. Centro de Desarrollo Étnico. Serie Caja Negra Negra Nº5. P. 103. Aunque el tema que trata es el Alcatraz, un tipo de danza más bien de la costa central sur del Perú, se puede aplicar a las diversas expresiones culturales que realizaron los afrodescendientes. Lo mismo puede aplicarse a las cumananasYapaternas, a los cantos del Undero de Zaña, a la ejecución particular del festejo, etc.
[4] Normas Legales de El Peruano. Reglamento de Ley del Instituto Nacional de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuano. 12 de Agosto de 2005. Pag 298399. 
[5] Usando el término latino typusque significa figura. El héroe es alguien que se sacrifica, total o parcialmente en bien de un grupo. Nos llenamos de héroes en las páginas de la historia pero perdemos el punto de vista de la acción misma de la sociedad como tal que es protagonista y autora de los acontecimientos históricos.
[6] La importancia de las insurrecciones campesinas se destaca a partir de las experiencias asumidas desde el gobierno revolucionario de la fuerza armada de 1968, quienes propiciaron un mayor trabajo de investigación y difusión del papel de Túpac Amaru, cuya trascendencia ya había sido resaltada por autores.  Podríamos notar que hoy en día esa efusividad en el papel del revolucionario del Cuzco se ha perdido, y recién este año se publica un trabajo del estadounidense Charles Walker “La rebelión de Túpac Amaru”, y uno de los aspectos que destaca es el mantenimiento de la rebelión luego de la muerte del líder, es decir, el pueblo es el que hace la historia, y los héroes son los tipos referenciales de lo que hacían muchos más.
[7] El control de la educación es la base del sometimiento, muchos afrodescendientes todavía eran analfabetos en las comunidades peruanas, y eso es herencia de un régimen colonial esclavista. A pesar de ello una parte tuvo acceso a la educación y su papel fue importante en la capacidad insurreccional. Cfr. JOUVE MARTIN, José ESCLAVOS DE LA CIUDAD LETRADA. ESCLAVITUD, ESCRITURA Y COLONIALISMO EN LIMA (1650-1700) IEP 2005.

[8] Las cofradías eran formadas principalmente en las ciudades importantes, por supuesto en torno a las Iglesias y bajo la dirección espiritual de la autoridad eclesiástica. Probablemente no pensaran que la población esclava al servicio de patrones, a quienes se les trataba de una mejor manera que a los del campo, como en la forma de vestir, el espacio de habitación, la comida. Pero estos mismos, en particular las mujeres, tenían hijos que eran de todos modos comercializados, muchos iban al campo y su situación generaba una necesaria solidaridad que es parte importante para esa actitud insurreccional. Es decir, la esclava ama de la casa de un patrón podría considerar buena persona a sus amos, y no les haría daño, pero se sentía comprometido con el hijo, sobrino, hermano, u otra afinidad que sufría la explotación en el campo, y veía la mejor manera de apoyar a la familia. 
[9] El papel de la familia como elemento de organización supera el limitado concepto de la familia nuclear o ampliada, la familia se transforma para la comunidad afro en el denominador común que los identifica. Aun ahora es común que los afrodescendientes peruanos se saluden con el término familia. Podemos imaginarnos lo que siente el mayordomo de una casa de Lima vestido con los finos trajes para cuidar la casa y servir como prueba de status del amo cuando pasa el esclavo del campo trajeado con la simple bayeta, quizá llevando una gran carga encargada por el amo del campo cuando lo ve y lo saluda diciendo familia.
[10] La importancia y trascendencia de la participación de la comunidad negra peruana en la liberación está trabajada por Carlos Aguirre, quien en el título de su libro sintetiza el papel de la comunidad: agentes de su propia libertad. Es importante como destaca las diversas acciones realizadas que a simple vista aparecen como actos sueltos de bandolerismo u otros “crímenes” de esclavos, pero que entendidos en forma estructural nos muestra una estrategia política real.  Carlos Aguirre. Agentes de su propia libertad: los esclavos de Lima y la desintegración de la esclavitud 1821 – 1854.  Fondo editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 1993.  “Hacer de los esclavos sujetos históricos activos implica de otro lado superar dos imágenes frecuentes y erróneas: por un lado aquella que les atribuyó durante mucho tiempo la condición de víctimas pasivas (y hasta conformes) del sistema de dominación; y por otro lado, la imagen romántica de quienes han visto en el esclavo un rebelde permanente, siempre dispuesto a enfrentarse al amo y luchar por su libertad: el esclavo indomable. Pretendemos acercarnos al estudio de la conducta social de los esclavos limeños que tenga en cuenta la compleja dialéctica de resistencia/adaptación como posibles respuestas frente a la dominación” p. 20.
[11] Testimonios de las luchas de este período las encontramos en el libro replanteando la esclavitud de Maribel Arrelucea Barrantes, en el que incide en la etnicidad y el tema de género. Maribel Arrelucea Barrantes, Repnatenado la esclavitud: estudios de etnicidad y género en Lima borbónica. Centro de Desarrollo Étnico, Mano Negra 2. Lima, Julio 2009.
[12] El 3 de Diciembre de 1854 el general Ramón Castilla, Presidente del Perú, firma en Huancayo el decreto que declara “enteramente libres a todos los varones y mujeres tenidos por esclavos y por siervos libertos”. Ya existía la prohibición de la trata que fue levantada por Felipe Santiago Salaverry en 1835 en una medida aplaudida porque favorecía los intereses del progreso económico del país. Carlos Augusto Núñez Ramos afirma que “No se debe concluir… que hubo en el Perú un vigoroso movimiento abolicionista ni tampoco una victoria del liberalismo” y que más bien “los esclavos habían dado pasos efectivos hacia la emancipación a través de diversos mecanismos (legales e ilegales) para anticipar su libertad y para contrarrestar las posturas de los propietarios”. Nuñez Ramos Carlos Augusto,  Historia del derecho civil peruano: siglos XIX y XX, La manumisión de los esclavos, el oportunismo de la filantropía. Fondo Editorial de la Pontificia Univer4sidad Católica del Perú, 2006, T 5, V2. P 29.
[13] También comparte la posición de que los esclavos fueron agentes de su propia libertad (Carlos Aguirre op. Cit.). Con respecto a la manumisión afirma “Con Castilla no hubo en realidad liberación de esclavos sino una compra masiva de afrodescendientes  por parte del Estado peruano, que en esos momentos gozaba de una bonanza económica como consecuencia de los ingresos del guano”. Humberto Rodríguez Pastor, Negritud: afroperuanos resistencia y Existencia. Centro de Desarrollo Étnico, serie Mano Negra 1.  Setiembre 2008. Abolición de la esclavitud y su continuidad P. 53
[14] Humberto Rodríguez Pastor op. cit p. 67
[15] La venta de leña no solo fue estrategia de supervivencia sino que llega a ser una actividad de especialización étnica. Hay una previsión en este caso de forma de incluirse en la sociedad, aunque fuese en tierras privadas (de los hacendados), en las que los bosquecillos de guarango eran una especie de zonas liberadas o territorios en torno a los cuales se formaron ya no solo palenques sino comunidades. Los nombres de las comunidades de El Carmen en Chincha expresan en parte esto: El Refugio, EL Ingenio, etc.
[16] La importancia de la mujer como centro referencial en la familia afroperuana está en la experiencia colonial, y permanece de alguna manera, es decir girando la unidad del tronco familiar en torno a la madre mayor, o abuela mientras imponga esa autoridad moral. Esta estructura, que es importante para entender la capacidad comunicativa, es también parte de la estrategia organizativa, que establece unidades por el tronco común materno, y permite identidades mayores, ya que todos se reconocen como familia.
[17] Un error grave de los analistas pues dejan de lado la necesidad de reivindicación de sectores de población  con identidad a los que no se les atiende. Los indígenas de costa sierra y selva, los afrodescendientes, son grupos étnicos cuyos problemas pasan más por una reivindicación cultural que por una identidad de clases amorfa y poco trascendente, ya que muere en el economicismo del logro sindical.
[18] Carmela Sotomayor Roggero y Ramón Aranda de los Ríos. Sublevación de campesinos negros en Chincha 1979. Universidad Nacional de San Marcos. Lima 1979. 
[19] Carmela Sotomayor y Ramón Aranda. Op. cit. P. 32s

jueves, 18 de diciembre de 2014

Las leyes que favorecen el empleo juvenil.

Algunos economistas liberales más liberales que economistas, es decir con una visión más ideológica que económica, aplauden las medidas que favorecen el empleo juvenil porque significan una liberalización del mercado laboral al disminuir las restricciones al empleo.
Esto, por supuesto, es un disparate. Asumiendo que la liberación de restricciones laborales son buenas porque estas restricciones distorsionan el mercado, entonces si estas restricciones son realizadas de un modo discriminado, la consecuencia de favorecer un tipo de empleo es una distorsión también del mercado que ya no funciona como un eficiente asignador de recursos sino el Estado favorece una tendencia por mecanismos de ley. Si el mercado asigna los recursos de manera óptima, cualquier intervención que modifique esta asignación lo que hará es empeorar la situación, pues del punto óptimo sólo se puede empeorar. Es decir si estamos en el punto más alto de una loma, el único movimiento posible a cada lado es para descender.
La economía académica se ha preocupado de demostrar esta verdad que implica por un lado garantizar la eficiencia del mercado para asignar recursos y por otro la necesidad de no modificar nada que haga que perdamos la eficiencia del mercado.  El equilibrio de mercado es el mejor punto alcanzable, cualquier otro es distorsión.
Se podría asumir que en realidad el mercado no está en un óptimo paretiano sino en un sitio menor porque ya existe la distorsión de las leyes laborales, principalmente la estabilidad laboral. Entonces el papel de esta ley es corregir esa distorsión, ayudando a que el mercado asigne más eficientemente, sin embargo esto es un error. El equilibrio de mercado se obtiene en las condiciones en las que se encuentran las variables, es decir tomando en cuenta la situación social integral de todo lo que la afecte, por tanto aun con leyes restrictivas el mercado se asigna eficientemente.
Si consideráramos la protección laboral como una distorsión a corregir, esta corrección debiera hacerse a la misma distorsión, es decir, quitar la protección laboral. Esto no es legalmente posible. Entonces este sería un mecanismo para corregir la distorsión. Craso error, pues la ley no corrige el error sino incorpora incentivos a la captación de empleo “juvenil”, es decir en la realidad favorecer el empleo no calificado.
El uso de mano de obra no calificada es uno de los elementos ligados a la incapacidad de lograr índices positivos de desarrollo. La falta de calificación condice a producciones de menor calidad, a posicionamientos desventajosos en el mercado, es decir a pérdidas de competitividad. Es por ejemplo el hecho que se contrata en la industria del vestido mano de obra no calificada, ésta produce polos de baja calidad con acabados imperfectos cuyo mercado solo es el de sectores más pobres: es una pérdida inminente de competitividad pues no podrá alcanzar mercados más exigentes que producen mayores utilidades, es una pérdida de competitividad. El mercado asignará eficientemente, pero en mercados de bajo costo, de poca utilidad, que son a medida desplazados por industrias con mayores capitales. Noten como el caso se da efectivamente en el mercado manufacturero, en el que luego que hubiera un impulso productivo de Gamarra, con los polos de manufactura nacional, éstos que competían en mercado de precios bajos son desplazados por la industria china, con menores costos. De hecho la industria nacional perdió competitividad, perdió mercado y su alternativa no fue aplicar una política de mercado sino una protección que era la de impedir la entrada de productos chinos “con precios dumping”, o solicitar incentivos tributarios y tarifas arancelarias a las importaciones.
Es decir se pretende corregir las distorsiones de mercado con otras distorsiones. Esto no funciona, y no porque las condiciones productivas impidan costos y precios competitivos, sino porque no se favorece la producción de los eficientes para Perú. Con el algodón de calidad y con la calificación de orgánico las prendas que producen marcas trasnacionales obtienen muy altos precios, precisamente por esos valores agregados. ¿Qué sucede?, que la especialización en costos (de las especializaciones que encuentra Michel Porter) compite con el rey de los costos bajos que es China, y por tanto garantiza una derrota en la competencia. Inclusive la estrategia china es ir ingresando a mercados de calidad pero aplicando su estrategia de costos, de manera que no solo desplaza a las empresas especializadas en costos sino que convierte en mercados de costos a mercados que antes eran de especialización, en especial el tecnológico, incorporándolos a la lógica de los costos.
Pero esto solo para ilustrar como es un desatino pretender promover el empleo juvenil, que es equivalente a promover el trabajo no calificado, cuando el objetivo es el desarrollo. El crecimiento de Asia, y esto es una afirmación repetida constantemente, se debe a su fuerte inversión en educación, es decir en capacitación. Es necesaria la calificación para el desarrollo, y si algo debiera promoverse es la contratación de mano de obra calificada, y no al revés.
El incentivo de contratar mano de obra calificada se justifica en el hecho que a corto plazo es más atractivo reducir costos con mano de obra no calificada, pero en el mediano plazo su productividad (la curva de Cobb Douglas para que la entiendan los economistas) crece menos, llegando a los niveles de estancamiento y de rendimientos negativos. Favorecer la contratación de mano de obra productiva, favorecer la calificación de los trabajadores de planta, se puede realizar con incentivos económicos, con políticas de favorecimiento de la asistencia a capacitaciones eficientes de los trabajadores, a la creación y promoción de dichos centros de capacitación. El empleo juvenil no debiera ser problema sino la capacitación de ese sector juvenil para que acceda a un empleo adecuado.


lunes, 25 de agosto de 2014

La perspectiva de lucha identitaria.

¿ Los Afrodescendientes estamos tan contentos como para celebrar el Día de la Cultura Afroperuana sin ningún tipo de cuestionamiento, ni exigencia, ni posición firme, ni reivindicaciones? 
(Rafo Santa Cruz)
Cuando el gobierno de Toledo crea la CONAPA, a partir de la secretaría de asuntos indígenas, tiene que incorporar el tema de los afroperuanos ya que estaba incluido en la agenda de la antigua secretaría, y el proyecto sustento del Banco Mundial lo consideraba así. Esta nueva institución debía conformar un directorio con representantes de los pueblos de acuerdo a la costumbre de los mismos para generar la elección. En esos momentos casi por aclamación surgió el nombre de Rafael Santacruz como representante, ya que en medio de la dispersión de los afrodescendientes peruanos, era la personalidad más destacada y reconocida, era un legítimo representante. Lástima que, como en muchos casos de organismos creados como entes participativos, el puesto ya estaba destinado por los linderos políticos.
La perspectiva de Rafael siempre fue identitaria. En el campo musical, con el que comienza su trabajo público, y en compañía de su hermano Octavio, toman la música afroperuana como motivo principal, no porque vivieran en un medio en el cual tuvieran un acceso inmediato a las tradiciones, sino como un esfuerzo para retomar aquellas tradiciones que se estaban perdiendo. Se preocupó de investigar el origen, el devenir  y las formas actuales de cada expresión musical, incorporándolas en su ejecución. Cada vez que efectuaban una interpretación expresaban el contenido histórico cultural del mismo, en especial lo hacía Rafael, quien en esos casos realizaba una actividad docente que luego se replicara en las aulas y auditorios.
¿Qué era la identidad para un afrodescendiente con un cincuenta por ciento de hispanidad?. Es la identidad en el lugar de nacimiento, la forma de ser en su país y de su país en el mundo. Es una combinación de una percepción externa por la cual se le asigna el carácter de negro y la vivencia cultural de pertenecer a una familia orgullosa de su composición étnica y su cultura. Es importante su percepción de cultura “No podemos hablar de la cultura peruana sin tener en cuenta el importante legado de los afrodescendientes, más allá del color de la piel... “ , publicado en su página de facebook. De aquí podemos inferir tres componentes importantes de lo que entiende por identidad.

1.      1.  Es constitutiva de la cultura peruana
2.       2. Es importante, trascendente, fundamental
3.       3. Supera la concepción simplista del color de la piel.

La identidad afro como constitutiva de la cultura peruana.  No se puede afirmar la identidad afroperuana independiente de ese elemento común que es el ser peruano. No es que se construya una cultura aparte, un gueto como en Estados Unidos por ejemplo, es formada en interacción  total con los grupos sociales existentes. Construida en conjunto con aquellos grupos con los que comparte el pathos de una condición desfavorable. Para Rafael existe identidad afroperuana conformada en una consciente afirmación de peruanidad. Está implicada en ella, y no puede separarse de la misma. No se es afroperuano independiente de ser peruano, pero tampoco se puede ser peruano sin tener por ello el elemento afroperuano.

Pero esta constitución de lo peruano no es una incorporación surgida del devenir, no es un simple aporte de una minoría que también fa fusionándose en la cultura peruana. Para Rafael este aporte es fundamental, es decir está en las raíces constitutivas de la peruanidad. Por su trabajo se entiende que lo mire desde la perspectiva musical. Desprenderse de los elementos afros en la música peruana es tan difícil como hacerlo de los elementos andinos. Pero es mucho más que eso, no se queda en la música, sino que la música permite intuir algo que está en todas las manifestaciones culturales peruanas. El lenguaje, las costumbres cotidianas, la forma de asumir el trabajo, la productividad, en general, tienen ese contenido afroperuano indesprendible de las otras raíces fundamentales. Al mismo tiempo la necesidad de afirmarlo expresa la situación de invisibilidad, esa situación que minimiza o niega el aporte de los afroperuanos como grupo humano, como cultura, como constructores de la cultura. Por ello la necesidad de resaltar los aportes, es así que por el lado artístico fundara Perú Afro como grupo de música tradicional afroperuana, y sea parte de la fundación de la organización Cimarrones, con la finalidad de expresar una propuesta social de identidad afroperuana. Fue, con ellos, parte del equipo que elaborara el Quinto Suyo[1], propuesta en la que reconociendo la conformación social peruana por cuatro grupos geográficos que son los cuatro suyos desde el incanato, integraran un quinto suyo venido desde África, pero establecido totalmente en Perú.

Esta identidad afroperuana está por encima de las consideraciones melanímicas, precisamente porque al ser inseparable de lo peruano no puede distinguirse como tal de forma exclusiva sino como tradiciones que se van dando en el devenir de la vida conjunta de la población. Lo tenía muy presente pues difícilmente hubiese existido Rafael si la identidad correspondiese a un grupo cerrado. Producto de una actividad universal de su padre, torero con actividad en España donde conoce a su esposa y madre de Rafael, muy niño vive en España su primera infancia y vuelve en la pubertad a un barrio popular como Breña. En él está integrado al barrio, así como está nutriéndose de la cultura afroperuana en la relación con su familia Santa Cruz y la de otra importante familia afrodescendiente como son los Vásquez. La cultura es transmisión cultural, no de melanina o color de piel.

En medio de todo esto su perspectiva estaba en la necesidad de visibilizar la cultura afro, de resaltar sus aportes, de difundir su historia. Bajo esta perspectiva realizaba su labor docente y dicente, su trabajo artístico y comunicacional, sus actividades en grandes o pequeños eventos. Un trabajo diario y constante que dejó muchos discípulos que lo van replicando.
Cvr. Ago 2014-08-25



[1][1] El Quinto Suyo es un documental, obra póstuma bajo la dirección de Fernando Espinoza, quien también era miembro de Cimarrones con Rafael Santa Cruz. 

jueves, 24 de julio de 2014

Africanos negros en el Perú. ¿Los catorce del Gallo?

La leyenda de los trece de la Isla del Gallo, epopéyico relato que realza las virtudes exploradoras y aventureras de los conquistadores españoles, tiene alguna versión en la que mencionan la presencia de un mulato1. Es la versión de Tordesillas en la que aparece y que nos plantea de por sí una cuestión sobre si el mulato era esclavo siendo mulato o era hombre al servicio de la persona indicada. Porque mulato es el hijo de español y negra. Es posible que la condición haya sido la de ayudante para el servicio del conquistador. Sorprendente es que la epopeya sea haber esperado seis largos meses, trece personas, en una isla, acosados por los “indios”, sin provisiones, sin conocer el idioma, y haber sobrevivido. Más sorprendente es que a los seis meses lleguen los refuerzos en un barco y los pudiesen ubicar con facilidad sin puertos, en territorio virgen  y sin cartas de navegación. Pero mucho más sorprendente resulta el quedarse seis meses sin hacer nada en vez de volver a su Panamá, recuperar energías, cargar con todas las cosas y volver sin problemas. Será una epopeya pero más bien como que no tendría lógica material, salvo el caso que sea el soporte de una leyenda2.

Pero las leyendas son una forma de expresar la realidad con imágenes que reafirmen la idea que se quiere comunicar. Claro está que muchas veces las imágenes fantásticas sobrepasan el contenido real de la leyenda y adquieren  mayor protagonismo. También es verdad que algunas partes de la leyenda son pasadas por alto, de acuerdo a los intereses de las posiciones o conveniencias sociales de la época. Precisamente por esto es importante rescatar dentro del relato la presencia, en cualquier circunstancia de personas que correspondan a la característica afro, es decir el personaje incorporado en la leyenda.

Correspondería, entonces la interpretación del “mulato”, en la leyenda de los trece.

El mulato probablemente no se trata de un esclavo y más bien podría corresponder a un mucamo, aunque también podría asemejarse a la imagen de un escudero. Un poco más difícil ésta última posibilidad pues los escuderos, aparte de los relatos de caballería, no eran personajes tan presentes en la realidad de la época. Los escuderos estuvieron presentes en la época de la reconquista, finalizada en 1492 precisamente, y eran considerados como nobles, o parte de la nobleza, aunque la presencia de un escudero negro sea relatada por Cervantes, y no  libre de cargas negativas. Escudero sin caballería no tendría mucho sentido, y la empresa era más de aventureros en tropas que de caballeros. Aún se tratara de escudero, opción  casi improbable, la condición en la que se encuentra el mulato es:

No es parte de la campaña de la conquista
La campaña es realizada por los trece hidalgos héroes, de los cuales el más importante es Francisco Pizarro. Se destaca precisamente las cualidades del conquistador, como aventurero, emprendedor, líder, valiente y capaz de tomar decisiones en momentos conflictivos. La presencia de los otros doce es la de hacerle coro, porque tenía que dirigir. Doce más Pizarro, los trece del gallo, como recordando a Jesús con sus doce apóstoles. El mulato siervo, ni se le menciona.

Es traído para desempeñar una labor de siervo
La presencia del mulato tiene una justificación, en el mismo relato epopéyico que resalta las cualidades de los conquistadores. No resultaba muy digno pensar en un gran conquistador lavando su ropa, o limpiando sus trastos. La dignidad del conquistador implica que las labores no dignas se encarguen a otro, es decir tener alguien que se haga cargo de este papel. No podía ser una mujer, pues no se acepta que una dama esté en aventuras conquistadoras, mucho menos en aquellas épocas, además de las situaciones incómodas que podrían darse con trece varones sin compañía femenina durante seis meses. Podría haber sido una mujer ya entrada en años, pero no es lógico con las condiciones de vida que se suponen tendrían, por tanto aparece el mulato, dispuesto a cargar con las labores de servicio.

Es obligado a permanecer en la isla.
El relato dice que Pizarro propone con la señal en el piso el asumir la aventura de quedarse, a la que sólo acompañan doce. El mulato no se queda porque decida con el resto, él se queda porque tiene que seguir a su patrón, se queda obligado.

Esto equivale a
  • Invisibilidad y exclusión,
  • Explotación y reducción a trabajos serviles y
  • Conculcación de sus libertades o derechos.

Esta triple característica acompañará la presencia de los africanos negros en el Perú, a lo largo de su historia, en mayor o menor intensidad, pero con un  mismo contenido.  Lo pongo en un cuadro para su mejor entendimiento:


  • No es parte de los nominados en equipo -> Invisibilidad y exclusión
  • Obligado a desempeñar labor de siervo  -> Explotación y reducción a trabajos serviles
  • Obligado contra su voluntad a permanecer -> Conculcación de derechos

Ésta es la forma como el sistema se ha relacionado con los afroperuanos como tales, lo que no quiere decir que éstas sean las características de la población afroperuana. Es una constante de cómo es insertado el afroperuano en la sociedad. Si comparamos con la situación posterior, las características continúan.

  • Invisibilidad y exclusión       -> No se le reconoce como población formal
  • Explotación y reducción a trabajos serviles  -> Sin acceso a propiedad, solo peonaje y servidumbre
  • Conculcación de derechos   -> Nunca se paga reparación


La transición es importante pues nos muestra que las características de la vida de la mayoría de afrodescendientes no es una situación varada sino permanente, y no es una consecuencia de la interacción social sino es una estructura permanente, de invisibilidad, explotación y conculcación de derechos, independiente, inclusive, de la esclavización o no del sujeto. Partimos del mulato, que es casi seguro no era un esclavo sino un siervo, y sin embargo encontramos las condiciones estructurales de la relación de dominación racial.

Otro elemento a destacar de la presencia del mulato es precisamente su composición étnica. En especial porque no es un africano puro sino un hijo de blanco y negra o negro y blanca, es decir producto de una relación dominante dominado. En la escala social es hijo de blanco o blanca pero asume el papel de servidumbre, que, por tanto no es exclusivo a los provenientes del África o los descendientes directos, sino que es una carga que afecta aunque la presencia de ascendencia negra solo sea del cincuenta por ciento. Esto es fundamental para entender la presencia de la afrodescendencia como elemento de identificación por el ejercicio de la explotación. La característica fenotípica del afrodescendiente no es necesariamente dominante, pero es notoria, y se destaca, no precisamente para resaltar las virtudes de la cultura sino para remarcar su condición de excluido, el contenido estereotipado del racismo y mantenerlo en  un estado de dominación.



  1. Antonio de Herrera y Tordesillas, 1559-1625, “Historia general de los hechos de los castellanos en las islas i tierra firme del mar océano”. 
  2. La leyenda podría explicar algo real acontecido en forma de relato, al estilo de los “midrash” en oriente medio. Desencantar lo absolutamente real nos remitiría a la existencia de una expedición, el hecho que se quedara un grupo menor en la zona y el retorno en una labor objetivamente conquistadora.

martes, 15 de abril de 2014

Problemas de la Iglesia ante la unión civil

Problemas de la Iglesia ante la unión civil.
1.      1.  El uso del término matrimonio.
Si bien el matrimonio es un contrato inter pares, para la Iglesia Católica es un Sacramento. “signos y medios con los que se expresa y fortalece la fe, se rinde culto a Dios y se realiza la santificación de los hombres” (c.840) con la cualidad especial de haber sido instituidos por Cristo y encomendados a la Iglesia.
2.       2. La posibilidad de adoptar
La adopción no es establecida por leyes eclesiásticas, sino por el derecho civil. “Los hijos que han sido adoptados de conformidad con el derecho civil, se consideran hijos de aquel o aquellos que los adoptaron”. (c.110) Por tanto si la unión civil puede adoptar válidamente, y si se acepta que la pareja, del mismo sexo, son padres con equivalente derecho, la Iglesia los tiene que considerar hijos. Es decir no podría negar la filiación de ninguno de los dos, porque la adopción se hace de conformidad al derecho civil.
3.       3. El rompimiento del rol simbólico de la familia con la Iglesia.
La tradición eclesiástica es patrística, no en el sentido de la historia del pensamiento cristiano, sino en la organización y sentido teológico de la organización. Es originada desde la visión patriarcal que tiene la tradición judía: la tribu estaba dirigida por un patriarca, que ejerce toda la autoridad, con bondad y justicia, pero sin dudas ni murmuraciones, porque esa autoridad proviene de Dios, que quiere que su pueblo, camine por las sendas correctas, iluminando el entendimiento de los patriarcas. Un modelo no patriarcal de matrimonio, un modelo en el que el papel de la cabeza de la familia no sea visible, hace que el símolo y mensaje de la patriarcalidad de la Iglesia sea menos evidente, el mensaje sea menos transmisible.

La Iglesia, oficialmente, debe oponerse a la unión civil, precisamente porque en la esencia de la teología eclesial está el matrimonio como símbolo. La iglesia es como una gran familia creada a imagen y semejanza del modelo familiar clásico, desprenderse de ese modelo significaría mucho de inestabilidad, y la posición de la iglesia oficial es salvar la estabilidad para cuidar el patrimonio.
¿Qué pasa con la teología del padre?. Solo un ejemplo. Cuando Jesús dice Padre, no lo dice al modo del común de los judíos que se refieren al padre como el padre común, el patriarca de la tribu, el anciano. Jesús usa el término afectivo de Abba, que simboliza esa relación tan cercana a Dios, esa filiación directa, a partir de la cual entendemos la segunda persona de la santísima trinidad: el Padre y el Hijo. Nosotros, seres de carne y hueso, nacidos de madre con pecado original y padre cien por ciento humano, también hablamos del padre Dios, pero como patriarca, como el padre de la tribu. Jesús nos incorpora a su propia filiación como hijos adoptivos, no a la de patriarca, sino a la de hijos de Dios verdadero, de hijos en el Hijo. De auténticos Hijos de Dios, adoptados por la sangre de Cristo (adquiridos). Esta visión teológica perdería el elemento simbólico, el que le da la capacidad de representación: la figura paterna.
Pero sucede que la teología del padre tiene que evolucionar hacia el contenido más profundo y real, es decir se tiene que ir develando el misterio, y la evolución de la vida permite develar ese misterio cada vez más. No es importante que dios sea Padre, o Madre, lo importante es que su amor es tan grande que es análogo al del padre. Su función de creador es el del padre de la tribu, que es el más preocupado por el bienestar de toda la tribu, y lo es, no porque se le elija para ello (por eso no valdría la imagen de presidente que es autoridad temporal) sino porque se lo obliga la fuerza de su compromiso de sangre, la herencia transmitida por ascendencia y descendencia. Hoy esa figura es superada por el conocimiento de la maravilla de la naturaleza, tan inmensa que rebasa nuestra capacidad de comprensión, y ante la cual nos sentimos tan pequeños, que descubrimos que hay un dios generosos que dio origen a todo esto. Ese Dios cósmico, el que presenta Teilhard de Chardin, es, de alguna manera, la imagen que reemplaza al viejo patriarca, inexistente ya en la actualidad, y de poca fuerza simbólica.
Si la Iglesia sufre ante cambios sociales tan naturales, es porque es una Iglesia que no está abierta al cambio, que cuida demasiado de la tradición, de la práctica repetitiva que la vuelve religión y no revelación. Eso muestra una Iglesia poco abierta al Espíritu Santo, al cambio, a los signos de los tiempos.

No creo que la Iglesia formal cambie tan radicalmente en el corto plazo, pero va a tener que hacerlo. No creo que sea motivo para alejarme de la Iglesia, ni para que me alejen. Pero esto es motivo de otra reflexión.